Elegir un tono de maquillaje a partir de una muestra diminuta en una pantalla o de un probador bajo las luces de una tienda es una apuesta. El mismo labial puede verse rosa suave en una foto, coral en otra y amarronado en una tercera. La buena noticia es que encontrar los tonos que te favorecen es una habilidad que se aprende. Se reduce a entender unas cuantas ideas sobre el color, ver los tonos en buenas condiciones y compararlos con criterio.
Esta guía cubre los fundamentos del subtono, el efecto de la luz y la cámara, un método para comparar tonos y algunos consejos para sacar más partido a la prueba virtual.
Empieza por el subtono
La piel tiene un tono superficial, que es lo clara u oscura que se ve, y un subtono, que es la nota sutil cálida, fría o neutra que hay debajo. Dos personas con la misma intensidad de piel pueden tener subtonos distintos, y por eso un color que a una amiga le queda precioso a ti puede verse apagado.
- Los subtonos cálidos tienden a dorado, melocotón o amarillo.
- Los subtonos fríos tienden a rosado o azulado.
- Los subtonos neutros están entre los dos, sin una inclinación clara hacia ninguno.
No hay una prueba única que lo resuelva, y el subtono no es una ciencia exacta. Algunas pistas habituales pueden ayudarte a formarte una primera idea:
- Joyas. Muchas personas con subtonos cálidos sienten que el oro les favorece, mientras que muchas con subtonos fríos prefieren la plata. Mucha gente luce bien con ambos.
- Colores de la ropa. Fíjate en qué blancos y neutros hacen que tu piel se vea más luminosa. El blanco puro suele favorecer a pieles más frías, mientras que el crema o el marfil suelen ir mejor a las más cálidas.
- Cómo reaccionas a los colores. Si con frecuencia notas que el coral y los rojos anaranjados te sientan bien, pero los rosas de fondo azulado se ven duros, puede que tiendas a lo cálido. Si ocurre al revés, puede que tiendas a lo frío.
Toma todo esto como pistas, no como reglas. Tus propios ojos con buena luz son el juez definitivo.
La luz lo cambia todo
La iluminación es la mayor fuente de errores al juzgar tonos. Las distintas fuentes de luz modifican cómo se ven los colores:
- La luz del día es la más fiable. Colócate cerca de una ventana con la luz cayendo sobre tu cara, no a tu espalda.
- Las bombillas cálidas de interior añaden amarillo, lo que hace que los rosas parezcan más anaranjados y puede enturbiar los tonos fríos.
- La luz blanca fría o fluorescente puede hacer que los tonos cálidos se vean planos o ligeramente verdosos.
- La luz lateral fuerte crea sombras que cambian cómo se asienta el color sobre los labios o las mejillas.
Para cualquier decisión importante, comprueba el tono con luz natural. Si tienes que probar en interiores, colócate de cara a una ventana o a una luz suave y uniforme, y evita una lámpara colocada a un lado.
Tu cámara y tu pantalla también influyen
Cuando miras colores en un teléfono, hay dos factores más entre tú y el tono real.
Primero, la cámara ve el mundo de forma distinta a tus ojos. Ajusta el brillo y el balance de blancos automáticamente, y una cámara frontal con poca luz puede añadir ruido o suavizar los detalles. Sostén el teléfono a la altura de los ojos, con la luz sobre tu cara, para darle la mejor oportunidad de mostrar el color con precisión.
Segundo, la pantalla no coincide a la perfección con un producto físico. Los ajustes de brillo, los modos de color y la calidad de la pantalla cambian lo que ves. Un tono que se ve vivo en una pantalla puede verse más apagado en otra. Usa una pantalla para ir descartando, no para el veredicto final.
Compara los tonos con criterio
Tu memoria del color no es fiable. Al cabo de un minuto, dos tonos parecidos se mezclan en tu mente. Un método mejor es comparar en condiciones idénticas:
- Fija tu configuración. Mismo lugar, misma luz, misma distancia a la cámara.
- Prueba un tono cada vez y haz una foto o anota una nota de cada uno.
- Compara lado a lado después, en lugar de juzgar de memoria.
- Mira toda la cara, no solo los labios o las mejillas. Un tono debe funcionar con tu piel, tus ojos y tu pelo.
- Vuelve más tarde. Mira de nuevo después de un descanso. Un tono que te gustó al instante a veces convence menos a la segunda mirada, y al revés.
Reduce la lista a dos o tres finalistas y decide con el producto real si puedes.
Piensa en el acabado y la intensidad
El tono es solo una parte del efecto. El acabado y la intensidad cambian mucho el resultado.
- Los acabados mate, brillante y con destellos reflejan la luz de forma distinta. Una versión brillante del mismo color se ve más clara y suave que una mate.
- La intensidad importa tanto como el color. Un tono atrevido aplicado con ligereza, por ejemplo a toquecitos y difuminado, puede parecer un producto completamente distinto.
- Difuminar suaviza los bordes y hace que el color se vea más natural, sobre todo en el rubor y la sombra de ojos.
Cuando pruebes, ensaya el mismo tono con intensidad baja, media y alta. Mucha gente descubre que el tono que creía que no le iba solo necesitaba una mano más suave.
Piensa en el look completo
El maquillaje rara vez se lleva solo. Un labial se ve distinto junto a un rubor intenso o un delineador oscuro. Si piensas llevar varios productos a la vez, pruébalos juntos. Un look equilibrado suele tener un único punto de énfasis, como unos labios llamativos o unos ojos definidos, con el resto más suave.
El color de tu pelo, el de tus ojos y la ropa también cuentan. Un tono que te favorece con una camiseta lisa puede verse muy distinto con un pañuelo de colores vivos.
Errores habituales
- Elegir bajo una sola bombilla amarilla. Desplaza todos los colores hacia el naranja.
- Juzgar a partir de una sola foto fija. Muévete, sonríe y gira la cabeza. Un tono puede verse distinto desde otros ángulos.
- Comprar un tono porque le quedaba bien a otra persona. La piel, el subtono y el acabado cambian el resultado.
- Dar por hecho que la pantalla es exacta. Úsala para ir descartando y luego comprueba el producto real si puedes.
- Ignorar los cambios de temporada. La piel puede verse más clara u oscura en distintas épocas del año, así que un tono que le iba bien en invierno puede necesitar otra elección en verano.
Saca más partido a la prueba virtual
Las herramientas de prueba virtual usan el seguimiento facial para aplicar color en tus labios, mejillas, ojos y cejas en tiempo real. Son muy buenas para probar rápidamente muchos tonos, algo difícil con los probadores físicos. Para usarlas bien:
- Colócate frente a una ventana o a una luz suave, con el teléfono a la altura de los ojos.
- Empieza con una intensidad media y ajústala.
- Haz una foto de cada tono que te guste y compáralas después.
- Mueve la cabeza y sonríe antes de decidir.
- Toma el resultado como una lista corta de candidatos, no como una respuesta definitiva.
Prueba tonos con MakeUpTakeUp
MakeUpTakeUp es la aplicación de prueba virtual de maquillaje de Swoqy. Usa la cámara frontal para mostrar en directo el labial, la sombra de ojos, el delineador, las cejas y el rubor sobre tu cara, con varios estilos para cada uno y controles deslizantes de intensidad y difuminado. Las categorías se pueden combinar en un look completo, y puedes hacer una foto para guardarla en tu galería, lo que facilita seguir el método de comparación descrito arriba. Las imágenes de la cámara y los puntos del rostro se procesan en el propio teléfono.